Un arma corta es un arma de fuego con un cañón corto y que se puede empuñar con una sola mano. - Su dimensión de cañón no puede ser mayor a 30 cm. - La longitud total del arma, no puede exceder de 60 cm. A diferencia de las armas largas, no poseen una culata la cual apoyar sobre el hombro.
En España el actual reglamento de armas establece como arma corta: Arma de fuego cuyo cañón no exceda de 30 cm o cuya longitud total no exceda de 60 cm.
Si el arma no alcanza una de estas dos medidas, se considera un arma corta. Si se superan ambas longitudes, se considera un arma larga.
Aunque las primeras pistolas se crearon en el siglo XVII como armas auxiliares de la caballería, el término «pistola» se refería a los pequeños puñales y dagas que se llevaban escondidos entre la ropa. En la primera mitad del siglo XVI se refieren en lengua castellana las primeras pistolas como arcabuces pequeños. Ya en la segunda mitad de ese siglo se empleaba el término «pistolete». Para primeros del XVII, el término pistola, para referirse a las armas de fuego cortas empuñadas con una mano, ya estaba extendido.
Existen distintas teorías al respecto, pero parece ser que el término proviene del término en inglés pistolet que aparece en 1550, y este posiblemente del término francés por una pequeña arma de fuego o pequeña daga. El término francés pistole aparece por primera vez en 1566, proveniente posiblemente del checo píšťala (‘flauta’). Otra teoría se refiere a la ciudad italiana de Pistoia, donde se manufacturaban dagas y más tarde conocida por la fabricación de armas de fuego
La primera pistola capaz de disparar de manera consecutiva antes de recargar munición fue el revólver, también llamado «pistola rotativa». Se conoce un modelo similar utilizado por el ejército británico en el siglo XIX, pero el revólver moderno lo patentó Samuel Colt en 1835. Este sistema aloja la munición en un tambor («barrilete») desmontable que gira con el recorrido de vuelta del gatillo, colocando de esta manera una nueva recámara («nicho») ante el percutor.
En la recámara del tambor se introducía una porción de pólvora negra (generalmente DuPont), taco de papel, munición (plomo) y se atacaba con una palanca situada bajo el cañón. Este procedimiento se realizaba con mucho cuidado para evitar que la presión inflamara la pólvora anticipadamente. Por la parte posterior de cada recámara del tambor se colocaba una cápsula fulminante sobre su respectiva chimenea. En ocasiones se cubría todo con grasa para evitar que la chispa del primer disparo prendiera las seis recámaras, provocando el estallido del arma y heridas al tirador. Debido a lo complejo y lento de esta operación, no era de extrañar que los soldados de caballería llevaran consigo una dotación de tambores precargados, los cuales eran desmontables.
La falta de especialización de la manufactura de las armas de la época y los bajos controles de calidad propiciaron una serie de accidentes en los que no era raro lesionarse seriamente las manos en el momento de cargar y accionar las pistolas.
Comúnmente, el revólver tiene seis recámaras, pero hay modelos que tienen entre cinco y nueve.
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